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Novela

 

 

 

Cuplá

El micro llegó al pueblo después de medianoche. Epifanio se bajó: una sola luz prendida en toda la terminal. Los carteles de siempre, pero casi invisibles, y ningún negocio abierto, ni siquiera el kiosco, nadie a quien saludar por obligación. Había dormido todo el viaje: ojos cerrados, ojos abiertos y ahora ya estaba en Cuplá. En el micro, el sueño se le había pegado a la piel, como un mamífero con frío. Así que, con los ojos a medio abrir, Epifanio atravesó el pueblo sin ver nada. Ni las primeras  cuadras edificadas, pasando la terminal; ni la plaza, ni las entradas dobles de los edificios municipales, ni el bar de la esquina. 

Atravesó el jardín del frente y abrió la puerta de la casa de sus padres. Vio la mesa del living, rodeada de oscuridad. El florero de vidrio, en el medio, era lo único que brillaba. Le llegará algún reflejo, pensó. Pero qué luz podría ser, si en la casa estaba todo apagado. Con los párpados disueltos y el sueño estirado en el cuerpo, Epifanio imaginó que el florero brillaba solo, que algo adentro lo hacía vivir. Después, y de memoria, esquivó muebles y entró a su cuarto de adolescente. La cama de una plaza. La mesita de luz. La ventana que daba al jardín. Abrió las sábanas y se acostó. Ahora el sueño volvía a ser horizontal.

 

 

  

Yamila Bêgné (Buenos Aires, 1983). Licenciada en Letras y magíster en Escritura Creativa. Publicó los libros de relatos Protocolos naturales (Metalúcida, 2014), El sistema del invierno (Outsider, 2015) y Los límites del control (Alto Pogo, 2017).

En 2018, participó como residente del International Writing Program de la Universidad de Iowa. Y, en 2019, publicó la novela Cuplá (Omnívora Editora). Coordina talleres de escritura y lectura.

 

Cuplá, Yamila Begné

$840,00
Cuplá, Yamila Begné $840,00

Novela

 

 

 

Cuplá

El micro llegó al pueblo después de medianoche. Epifanio se bajó: una sola luz prendida en toda la terminal. Los carteles de siempre, pero casi invisibles, y ningún negocio abierto, ni siquiera el kiosco, nadie a quien saludar por obligación. Había dormido todo el viaje: ojos cerrados, ojos abiertos y ahora ya estaba en Cuplá. En el micro, el sueño se le había pegado a la piel, como un mamífero con frío. Así que, con los ojos a medio abrir, Epifanio atravesó el pueblo sin ver nada. Ni las primeras  cuadras edificadas, pasando la terminal; ni la plaza, ni las entradas dobles de los edificios municipales, ni el bar de la esquina. 

Atravesó el jardín del frente y abrió la puerta de la casa de sus padres. Vio la mesa del living, rodeada de oscuridad. El florero de vidrio, en el medio, era lo único que brillaba. Le llegará algún reflejo, pensó. Pero qué luz podría ser, si en la casa estaba todo apagado. Con los párpados disueltos y el sueño estirado en el cuerpo, Epifanio imaginó que el florero brillaba solo, que algo adentro lo hacía vivir. Después, y de memoria, esquivó muebles y entró a su cuarto de adolescente. La cama de una plaza. La mesita de luz. La ventana que daba al jardín. Abrió las sábanas y se acostó. Ahora el sueño volvía a ser horizontal.

 

 

  

Yamila Bêgné (Buenos Aires, 1983). Licenciada en Letras y magíster en Escritura Creativa. Publicó los libros de relatos Protocolos naturales (Metalúcida, 2014), El sistema del invierno (Outsider, 2015) y Los límites del control (Alto Pogo, 2017).

En 2018, participó como residente del International Writing Program de la Universidad de Iowa. Y, en 2019, publicó la novela Cuplá (Omnívora Editora). Coordina talleres de escritura y lectura.