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Poesía

 

El junco y la corriente

 

En coedición entre la Universidad Nacional de Entre Ríos y la Universidad Nacional del Litoral aparece este segundo libro de El país del sauce, colección que tiene como motivo la región cultural que definen los ríos Paraná y Uruguay y que reúne textos clásicos de distintas ramas del arte y la ciencia.

Cuando estalla la revolución de octubre de 1917, un joven Juan L. Ortiz (1896-1978), aunque alejado de los sucesos, interroga su propio desconcierto: “y yo un poco, como en pantuflas, había corrido las cortinas sobre el mundo”. No se imagina que cuarenta años después viajaría a China y a la Unión Soviética integrando una delegación conmemorativa. En Leningrado, al encontrar un sobreviviente del Acorazado que desatara el primer cañonazo del ejército ruso, el poeta buscará la mirada del héroe tratando de adivinarla “sobre el relámpago”. Si bien el viaje marca la escritura de los primeros poemas de este libro, se trata apenas de una nueva etapa, por cierto que fundamental, en ese abrirse de la poesía de Ortiz, ventana incesante, desde lo local hacia el mundo.

En este itinerario entre lo conocido y lo desconocido –Pekín, Leningrado, Entre Ríos, Villaguay, Pedroni, Saer, Reynaldo Ros– se despliega un abanico de nombres de lugares y amigos, a veces extraños, a veces entrañables.

“El junco y la corriente es el libro de los nombres, presencia para nada casual porque el libro de los nombres prepara a su vez la entrada al gran libro del nombre, El Gualeguay”, señala Francisco Bitar, responsable de este volumen.

Iniciado hacia 1957, fue publicado por primera vez formando parte de En el aura del sauce (Editorial Biblioteca, 1970), donde confluye toda la obra poética de Ortiz y en cuya oportunidad tres títulos –El junco y la corriente, El Gualeguay y La orilla que se abisma– daban cuenta de la escritura última. Se editó por segunda vez en el marco de la Obra completa (UNL, 1996) y no ha vuelto a publicarse desde entonces. Esta edición, la primera que presenta El junco y la corriente de manera autónoma, pone de relieve su discreta primacía y su indudable enseñanza: el homenaje al país del sauce. Completan el volumen distintos documentos, en su mayoría inéditos: un diario de viaje, una conferencia, traducciones, manuscritos, dibujos y un mapa.

 

Juan Laurentino Ortiz "Juanele" (Puerto Ruiz, 11 de junio de 1896 - Paraná, 2 de septiembre de 1978), más conocido como Juan L. Ortiz, poeta argentino, considerado por el escritor Juan José Saer como «el más grande poeta argentino del siglo XX».1

Ortiz nació el 11 de junio de 1896 en la localidad de Puerto Ruiz, pero pasó sus primeros años en las selvas de Montiel, un paisaje que marcó su poesía para siempre. Después de terminar sus estudios en la Escuela Normal Mixta de Maestros de Gualeguay,2 en 1913 se traslada a Buenos Aires donde cursó la carrera de Filosofía. Participó de la bohemia literaria de los años veinte y trabó amistad con figuras literarias del ambiente, pero volvió a su provincia en 1915.3Residió en Gualeguay hasta 1942, año en que se jubiló de su empleo en el Registro Civil de la ciudad, y se trasladó a Paraná, donde se instaló definitivamente, «para estar más cerca del movimiento, de la gente» según declaró el mismo Ortiz a Alicia Dujovne Ortiz en una entrevista que esta le hizo en 1978.

 

El junco y la corriente, Juan L. Ortiz

$1.000,00
El junco y la corriente, Juan L. Ortiz $1.000,00

Poesía

 

El junco y la corriente

 

En coedición entre la Universidad Nacional de Entre Ríos y la Universidad Nacional del Litoral aparece este segundo libro de El país del sauce, colección que tiene como motivo la región cultural que definen los ríos Paraná y Uruguay y que reúne textos clásicos de distintas ramas del arte y la ciencia.

Cuando estalla la revolución de octubre de 1917, un joven Juan L. Ortiz (1896-1978), aunque alejado de los sucesos, interroga su propio desconcierto: “y yo un poco, como en pantuflas, había corrido las cortinas sobre el mundo”. No se imagina que cuarenta años después viajaría a China y a la Unión Soviética integrando una delegación conmemorativa. En Leningrado, al encontrar un sobreviviente del Acorazado que desatara el primer cañonazo del ejército ruso, el poeta buscará la mirada del héroe tratando de adivinarla “sobre el relámpago”. Si bien el viaje marca la escritura de los primeros poemas de este libro, se trata apenas de una nueva etapa, por cierto que fundamental, en ese abrirse de la poesía de Ortiz, ventana incesante, desde lo local hacia el mundo.

En este itinerario entre lo conocido y lo desconocido –Pekín, Leningrado, Entre Ríos, Villaguay, Pedroni, Saer, Reynaldo Ros– se despliega un abanico de nombres de lugares y amigos, a veces extraños, a veces entrañables.

“El junco y la corriente es el libro de los nombres, presencia para nada casual porque el libro de los nombres prepara a su vez la entrada al gran libro del nombre, El Gualeguay”, señala Francisco Bitar, responsable de este volumen.

Iniciado hacia 1957, fue publicado por primera vez formando parte de En el aura del sauce (Editorial Biblioteca, 1970), donde confluye toda la obra poética de Ortiz y en cuya oportunidad tres títulos –El junco y la corriente, El Gualeguay y La orilla que se abisma– daban cuenta de la escritura última. Se editó por segunda vez en el marco de la Obra completa (UNL, 1996) y no ha vuelto a publicarse desde entonces. Esta edición, la primera que presenta El junco y la corriente de manera autónoma, pone de relieve su discreta primacía y su indudable enseñanza: el homenaje al país del sauce. Completan el volumen distintos documentos, en su mayoría inéditos: un diario de viaje, una conferencia, traducciones, manuscritos, dibujos y un mapa.

 

Juan Laurentino Ortiz "Juanele" (Puerto Ruiz, 11 de junio de 1896 - Paraná, 2 de septiembre de 1978), más conocido como Juan L. Ortiz, poeta argentino, considerado por el escritor Juan José Saer como «el más grande poeta argentino del siglo XX».1

Ortiz nació el 11 de junio de 1896 en la localidad de Puerto Ruiz, pero pasó sus primeros años en las selvas de Montiel, un paisaje que marcó su poesía para siempre. Después de terminar sus estudios en la Escuela Normal Mixta de Maestros de Gualeguay,2 en 1913 se traslada a Buenos Aires donde cursó la carrera de Filosofía. Participó de la bohemia literaria de los años veinte y trabó amistad con figuras literarias del ambiente, pero volvió a su provincia en 1915.3Residió en Gualeguay hasta 1942, año en que se jubiló de su empleo en el Registro Civil de la ciudad, y se trasladó a Paraná, donde se instaló definitivamente, «para estar más cerca del movimiento, de la gente» según declaró el mismo Ortiz a Alicia Dujovne Ortiz en una entrevista que esta le hizo en 1978.