¡Envíos a cualquier punto del país $350!

Relatos

 

 

Relatos Wichi

Ernesto Avendaño transitó por caminos que le conducían al otro, al hermano y al cercano. Con el apoyo de la Dirección del Aborigen inició una acción periodística literaria que incentivó a su vez, a otros hermanos wichí a contar las enseñanzas de los antiguos. Acompañó en sus visitas a las distintas congregaciones, al obispo anglicano cichí Mario Mariño, con quien mantenía una gran amistad, un gran cariño les unía. Participó también, con sus hermanos wichí, en la discusión y la movilización por la Ley Indígena. Desarrolló un trabajo de comunicación social en la radio de El Sauzalito, espacio en el que su lengua, relataba algunas de las historias que aquí se publican. Al gestarse este sueño de publicar estos relatos, pensamos que Ernesto estaría aquí, viendo el fruto de su trabajo. Él está a través de su familia, a la que agradecemos seguir confiando en este proyecto. Su familia, que puede tener la certeza, que el esfuerzo de Ernesto no fue en vano. Este es el trabajo de un humilde y silencioso hombre de Dios.

 

 

 

 

Ernesto Avendaño

 

Relatos Wichi, Ernesto Avendaño

$998,00
Relatos Wichi, Ernesto Avendaño $998,00

Relatos

 

 

Relatos Wichi

Ernesto Avendaño transitó por caminos que le conducían al otro, al hermano y al cercano. Con el apoyo de la Dirección del Aborigen inició una acción periodística literaria que incentivó a su vez, a otros hermanos wichí a contar las enseñanzas de los antiguos. Acompañó en sus visitas a las distintas congregaciones, al obispo anglicano cichí Mario Mariño, con quien mantenía una gran amistad, un gran cariño les unía. Participó también, con sus hermanos wichí, en la discusión y la movilización por la Ley Indígena. Desarrolló un trabajo de comunicación social en la radio de El Sauzalito, espacio en el que su lengua, relataba algunas de las historias que aquí se publican. Al gestarse este sueño de publicar estos relatos, pensamos que Ernesto estaría aquí, viendo el fruto de su trabajo. Él está a través de su familia, a la que agradecemos seguir confiando en este proyecto. Su familia, que puede tener la certeza, que el esfuerzo de Ernesto no fue en vano. Este es el trabajo de un humilde y silencioso hombre de Dios.

 

 

 

 

Ernesto Avendaño